¡Saludos, obsesos del Tinder! Si ha vuelto Operación Triunfo a nuestras vidas y lo ha hecho así de regular, he pensado que yo también podría volver a escribir sobre Tinder y hacerlo igual de mal, porque a nadie le importa ya la calidad de nada. El caso, lectoras, es que los hombres están picados. Qué rápido cae un enfado en el chat de Tinder. Podría ser porque España se rompe en 155 trocitos, porque Luis el cabrón es (SPOILER) Luis Bárcenas, porque fue todo el PP el que se benefició de la trama Gürtel (¡qué inesperado!) o porque Messi sigue sin ser the best, pero yo, la persona más pacifista, amable, llena de bondad, educada y agradable, he sufrido desencuentros con algún hombre de Tinder. Mis entrañas se cubren de amargura cada vez que alguno de ellos se enfada conmigo. Me hacen llorar sin parar.

Bueno, la verdad es que no tanto. Como bien decía el Sr. Refranero Popular, no ofende quien quiere, sino quien puede. No os cabreéis en Tinder, que no queda muy bien.

Para indagar un poquito más sobre el tema, os regalo una exposición de alguno de los cabreos masculinos que me he ido encontrando en nuestra querida y a la vez odiada aplicación. Eso sí, os ahorro el enfado más clásico, que es este de “No entiendo por qué no quieres quedar conmigo, eres una guarra”. OK. Next:

 

Enfado 1: Me gustaste pero al final no

Diego, Diego, Diego. Vas de tipo duro y luego no aguantas un revés. Adiós, querido brasas.

Es verdad que cometí el error de contestar a Diego cuando tendría que haberle dejado pasar este enfado que le hirvió la sangre a 100.2º C, que he leído que es la temperatura a la que la sangre hierve. Pero es que una es humana y no puede evitar darle una decepción a un señorito cuando se da cuenta de que no todos estamos por encima del estándar mínimo de antipatía.

 

Enfado 2: Un saludo

Sergio, Sergio, Sergio. Si vas a darme clases de feminismo, por lo menos permíteme que no te acepte ese consejo. Me has enseñado tú, tú has sido mi maestro. Un saludo.

Despedirse con “Un saludo” sí que es humilde. Me imagino a Sergio (que no me lo puedo imaginar porque no le he visto nunca y no recuerdo sus fotos) despidiéndose muy dignamente con “un saludo como si fuera Batman a punto de saltar de un edificio y yo fuera Catwoman y llevara un traje de cuero pero cómodo, elástico, que se pueda bajar fácilmente cuando tenga que hacer pis, y también un látigo que usaría para espantar a la gente que va por Gran Vía en grupos de cuatro y que andan superdespacio y que me ponen nerviosa porque ocupan toda la acera en vez de ir en fila india. JODER, SI SOIS CUATRO Y VAIS DESPACIO, NO OCUPÉIS TODA LA ACERA. Qué ganas de que Manuela peatonalice toda España, no te imaginas. Se me queda corto su poder territorial.

 

Enfado 3: Te piensas que YO. Tengo que aguantar que TÚ.

Sergio, Sergio, Sergio. A ver si eso que te brota de los ojos van a ser unas MALE TEARS.

Mira, Sergio, bonito. Ya ni me acuerdo de cómo salió esta conversación, pero parece ser que TÚ en un momento dado me llamaste feminista de palo pero que YO no te puedo llamar machista porque TÚ eso no lo aguantas y además decides que vamos a hablar de los temas que te interesan A TI. No te enojes tanto, aliado.

 

Enfado 4: Hola guapa si no me hablas no tienes intelecto

Dani, Dani, Dani. Yo tampoco sé para qué te di un like. Pero lo primero que hice no fue hablarte y… te enfadaste cuando saqué mi ingenio y astucia.

Vamos a ver, señores. Hay que tomarse las cosas mejor. No puedes ser tan resentido, como ya expliqué aquí en su día, ni enfadarte porque tu match no te habla en el minuto uno. Tampoco tiene sentido que me llames guapa y en la frase siguiente me insultes. Un poco de coherencia, por favor. Insúltame desde el principio. Y tómate mejor mis insultos, si hemos venido a demostrar nuestra falta de intelecto, no nos podemos enfadar.

 

Enfado 5: Eres mala

Nombre oculto por protección de datos, nombre oculto por protección de datos, nombre oculto por protección de datos. No te he hecho absolutamente nada. Ya hasta me haces dudar de mi gentileza.

Pues lo mismo sí soy mala persona y no me había enterado. Hasta sin darme cuenta ni desearlo ofendo a la gente y la menosprecio. La verdad es que tengo que dar gracias a todos estos hombres de Tinder que me han abierto los ojos y me han hecho ver cómo soy en realidad. Sin vuestra ayuda no hubiera sabido nunca el nivel de mi perversidad. ¿Veis? Gracias, Tinder.

 

Enfado 6: Bueno pues molt bé pues adiós

Alberto, Alberto, Alberto. Soy así de primeras y de segundas. Qué pena que no me dejaste explicarme cuando cancelaste nuestra valiosa compatibilidad.

Menos mal que me deseaste suerte, qué llega a pasar si no. Pues sí, enfadica Alberto. Soy un sol. Puedes preguntar a todos mis match de Tinder para corroborarlo.

 

Enfado 7: Vacila morena que estamos de broma pero tú no hagas bromas porque no eres graciosa

enfados enfadado enfado Tinder
Diego, Diego, Diego. Ni soy morena ni estamos hablando de broma ni tengo menos gracia que un oso hormiguero.

¿Por qué cuando estamos hablando en broma yo no tengo gracia? ¿Solo tienes gracia tú? ¿Me estoy enfadando? ¿Estoy enfadada? ¿No he aprendido nada de este post que estoy escribiendo yo misma? ¿Los hombres me explican cosas? ¿Vacilo moreno? ¿Por qué hasta ahora no sabía que los osos hormigueros no eran graciosos? A mí sí me hacen gracia.

 

Enfado 8: Pareces creativa pero no

Jon, Jon, Jon. Aún me estoy sacando el briefing creativo que me has clavado en la espalda.

Pues te voy a dar la razón, querido JoNieve. Si tuviera narrativa y un toque comercial podría ser creativa publicitaria. Pero como tú bien sabes, carezco de todo esto. Si yo no me pico, pero es que acabo de descubrir que no soy nadie y tengo que asimilarlo.

 

Enfado 9: al 50%

Colega, colega, colega. Y esto sin conocerme en persona… 
…queleviacé

Enfado 10: No, en serio, te odio

Amigo, amigo, amigo. Representando a las cosas que odias, aquí tu match de Tinder.

Iba a escribir una moraleja final, pero es que mira, ni la encuentro. Por favor, solo pido que no os enfadéis más, si yo solo quiero que todo el mundo sea feliz. Pero sobre todo yo.

Deja un comentario que me enamore