¡Pero bueno! ¡Cuánto tiempo! Me he dicho a mí misma hace escasos minutos, cuando he escrito en la barra del navegador “Me metí en Tinder”. Puede parecer que he estado desaparecida disfrutando de unas merecidas vacaciones en la sabana africana, pero no, la realidad es que he estado quedando con hombres del Tinder al ritmo de uno por día. Así que empiezo por la cita 9 y ya iremos viendo si sigo escribiendo sobre esta app o directamente me paso a Animalear, el Tinder para perros que en realidad no es para perros, porque es para que tú como persona ligues gracias a tu perro/gato/roedor/pez (juntas a los peces para que charlen y tú mientras charlas con el dueño del pez). Cuando pensabas que la humanidad había tocado fondo, siempre te sorprende un poquito más.

Para la cita 9, en este caso yo había quedado con una persona, varón cisgénero heterosexual (que sepamos), en la cúspide de la pirámide mundial del poder poblacional, justo por debajo de Donald Trump y Javier Marías. El chaval era un dios. O eso pensaba él.

CITA 9/21 – El Mago

Yo le di un like por continuar con mi estudio sociológico y porque parecía una persona decente, tradicional, seria, culta, interesante, amena, reflexiva, de familia de bien. Cual fue mi sorpresa cuando entré al bar donde me estaba esperando, le di los besos y me sacó una BARAJA DE CARTAS. Sin previo aviso. De pronto. “No lo hagas”, pensé. “Por favor, no hagas un truco de magia”, repensé. Pero no escuchó mis plegarias mentales. Me hizo elegir una carta y luego hizo no se qué movidas que él debía pensar que eran impresionantes y que consistían en mover mucho los dedos de las manos y las muñecas, y poner cara de mirar de lejos. Cuando terminó su esplendoroso truco de magia del nivel de El Truco Final solo se me ocurrió decirle “no acabas de hacer un truco de magia”. Pero sí. Y tenía una sonrisa de satisfacción que dejaba ver las encías de arriba y las de abajo.

No hay nada más que pueda relatar acerca de esta cita que supere esto. La cita 9 se puede resumir perfectamente en ME HIZO UN TRUCO DE MAGIA NADA MÁS ENTRAR POR LA PUERTA. Pero añadiré que el chaval debió malinterpretar mi careto de desasosiego y me deleitó con una lista de reproducción de magia cortesía de su smartphone. Con sus trucos y los de otros grandes maestros como Jorge Blas.

¿Quién, en su sano juicio, piensa que este es un comportamiento adecuado? ¿Quién? Estas son las preguntas que me hice a continuación. Y decidí que en lugar de dejarlas volatilizarse cual retoricismo del S. XV, debía contestarlas junto a mi yo interior. Así que, para poder estar centrada en mis pensamientos y no tener que mantener una conversación, le pedí más trucos de magia, largos e impresionantes. El mago encantado, por supuesto. Mis conclusiones se resumen en que solo alguien muy seguro de sí mismo y que se piensa que el mundo está a sus pies puede hacer esto. Además, tienes que ser bastante nulo en inteligencia emocional si no eres capaz de leer en mi cara que tus artes no están funcionando. Estoy segura de que Jorge Blas habría acabado el show tras el primer truco.

Parecido real con sus fotos de Tinder: Pues sí, físicamente se parecía. Daba el pego de persona normal en su perfil de Tinder. Ojalá no lo hubiera dado, nos habríamos ahorrado el disgusto.

Parecido real con su descripción de Tinder: Aquí está el error del amigo mago. Si vas a entrar por la puerta haciendo un truco, amigo mago, avisa a la gente. Sé que se pierde el factor sorpresa, pero créeme, haremos un mundo mejor con gente más feliz. Si en tu descripción pones que te gusta el cine, la música, los amigos y las mismas cosas que a cualquier persona de a pie, no sabremos que eres mago. Es sencillo si lo piensas.

Pros:

Como persona positiva que intento ser, me esforcé mucho. A sabiendas que tendría que escribir sobre él, me dejé el cerebro en buscar sus aspectos positivos. Aquí va lo que encontré:

  • Era aseado.
  • Le gustaba la cerveza.
  • Supo llegar al lugar donde nos encontramos.
  • Tiene una afición, y eso en Tinder se valora.
  • No me dio plantón en mi cita 9.
  • Si omitimos toda la parte de la magia, podría pensar en él como ser humano y no como mago.

Contras:

  • Soy incapaz de omitir la parte de la magia.

Silencios incómodos: Los forcé para poder tener mi momento filosófico. Seré sincera, a parte de eso no hubo porque ya que estaba me puse a preguntarle muchas cosas del mundo esotérico. Igual sí que daba la impresión de que estaba realmente interesada en el tema. Si es que yo soy una chica con muchas inquietudes.

Atuendo: Pues no llevaba capa, chistera ni a una chica buenorra como asistente. Iba camuflado con una camiseta cosida por Amancio Ortega, unos vaqueros y unas deportivas. A simple vista sí, era una persona.

Remordimientos por emplearle para mi estudio sociológico: Rotundamente no.

Parecido con cualquier hombre de fuera de Tinder: Quiero creer que rotundamente tampoco.

 

Poco más que decir. Mundo de la magia, odiáme. Me lo merezco.

cita 9
Manuel es así, un chiquín de 30 años que posa con el Titanic y tiene las ideas muy claras.

 

Pero, jiji, yo también tengo las ideas claras, y me considero tonta, cani, inculta y aburrida. Y faltaría más, mi gusto musical digamos que no es el mejor.

 

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