Para todas las personas que hayáis entrado aquí por casualidad (una chaparrita casualidad llamada Google), ha llegado el momento de confesaros que no voy a hacer que triunféis en Tinder. Lo siento mucho. Dejad de preguntarle a Google “cómo hablar por Tinder” o “cómo saber si alguien tiene Tinder”. Yo no puedo solucionar vuestros problemas extra o intramatrimoniales. Sin embargo, puedo contaros mis experiencias, que son muy enriquecedoras y mucho enriquecedoras.

Si has llegado aquí por casualidad, no sabrás todavía en qué consiste mi experimento de 21 citas de Tinder, que explico aquí, ni cómo me fue en la última que llevé a cabo, la cita cinco, que narré aquí.

Pues bien, me dispongo a contaros mi cita número 6, mi favorita hasta la fecha.

CITA casi 6/21 – Hugo

En sus fotos, Hugo se parecía mucho a cómo mi mente imaginaba a Harry Potter antes de que en la vida de todos apareciera Daniel Radcliffe. En sus fotos hacía de todo: escalaba, esquiaba, salía de fiesta, viajaba y demás. Era lo que parecía un tío normal a la vez que motivado en sus hobbies.

De repente, pero muy de repente, tenía muchísimo interés en quedar conmigo. Y yo que no soy nada interesada y que tengo fama de altruista, le dije que sí. Era sábado y no tenía plan, no me culpéis. Todo encajaba perfecto.

Pongamos que yo vivo en el centro de Madrid. Pongamos que Hugo vive a las afueras. El mismo sábado me propuso quedar en su barrio, pero obviamente le dije que no. Seré altruista y desinteresada pero yo más allá de Avenida de América no quiero ni saber en qué bares ponen tortilla de patata. Me costó convencerle y finalmente decidimos quedar en un sitio que nos pillara bien a ambos, milimétricamente a medio camino entre los dos. Pero yo ya le noté como apesadumbrado por la decisión.

Un rato antes de nuestra cita yo me estaba vistiendo mi uniforme de Tinder. Llevaba solo la camiseta puesta cuando escuché el “tiritín” del móvil de la aplicación de Tinder. En realidad no se parece nada a “tiritín” pero no sé expresar de otra forma esta onomatopeya. Que por cierto, que mal funcionan tus notificaciones, Tinder, no me dejas silenciarlas pero cuando te apetece no notificas una mierda. Bah, para lo que hay que ver luego.

Revisé mi móvil y Hugo me decía “¿cómo vas?” “¿Seguro que quieres quedar?” “¿No te da un poco de pereza?” Me había duchado, joder, Hugo. ¿Tú crees que me iba a duchar un sábado por la noche si no? Mi cara de persona dulce y apacible se enardeció. Vamos, que me entró una mala hostia que flipas. Me acababa de hacer la de la psicología inversa, la típica de absolverse y trasladar la culpa.

¿Qué cojones quieres, Hugo? Si no quieres quedar me lo dices claramente“. Me salió mi vena de más allá de Avenida de América. Y me lo dijo. “Pues mejor no, que me da pereza, estoy to tirado“. Pues que te jodan, Hugo. Y un segundo después me canceló la compatibilidad porque tenía todos los remordimientos que caben en un cuerpo y en realidad sabía que no había manera de sustentar toda esa justificación.

Así que me quité la camiseta del uniforme de Tinder y me puse el pijama. Por lo menos no tuve que quitarme el pantalón, que ya estaba en bragas. Y además no tuve que desmaquillarme, que mucho antiheteropatriarcado pero me maquillo igual. El caso, todo ventajas.

Saqué Netflix (mantita y Netflix, como dicen en Tinder), me hice palomitas, las eché un chorro de mantequilla derretida y me vi un sábado noche la película de Frida Kahlo que protagoniza Salma Hayek.

Parecido real con sus fotos de Tinder: Supongo que se parecerá, ya que entre ellas se parecía.

Parecido real con su descripción de Tinder: No me acuerdo qué tenía puesto de descripción. Y nunca podré volver a verlo, porque me canceló la compatibilidad el muy traidor.

Pros:

  • Qué grande es Frida.
  • Qué cómodo es el pijama.
  • Por suerte no me lavé el pelo, que malgastar un pelo limpio para no salir de casa duele muchísimo.
  • Siempre es necesario algún plantón en la vida, supongo que todos nos lo merecemos y yo más.
  • De Hugo aprendí a no quedar con citas de Tinder en fin de semana, si me dan plantón que sea en diario, que molesta menos.

Contras:

  • No sé, Hugo, podrías haberme dicho que no querías quedar antes. Si ya no es por ti, que me das igual, si es por mí.
  • También podrías haber ido y haberme dado la oportunidad de rechazarte yo a ti, que me motiva más.

Silencios incómodos: Cuando veo una película sola suelo estar en silencio, aunque no son incómodos.

Atuendo: Mi pijama de lunares.

Remordimientos por emplearle para mi estudio sociológico: ¿Perdón?

Parecido con cualquier hombre de fuera de Tinder: La población da plantones fuera de Tinder también, así que supongo que se parece a mucha gente de la vida real.

Y con esta apasionante cita casi-seis me retiro hasta el próximo revés que me de la vida:

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ÉL ELIGE LA AGUJA. Fuck.

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