Y ahí estaba él cuando llegué yo a nuestro encuentro. Estaba leyendo un libro, claramente para hacerse el interesante. -¿50 sombras de Grey? – Le dije yo. -¿Eh? -Me contestó él, perdidísimo. En ese mismo instante supe que no iba a ser el hombre de mi vida. Pero ni el de la noche, si me apuras.

Así empezó mi tercera cita de Tinder. Fracasando desde el segundo menos uno, que fue cuando le vi leyendo en la salida del metro.

Era murcianico acho, pero sin acento. Y obviamente no lo ponía en su descripción porque a Dios pongo por testigo que si alguien pone que es murciano en su descripción de Tinder está condenado a una vida en soledad. Pero en el fondo esperaba que tuviera acentico porque nada me parece más divertido que este vídeo que habré visto 245.393 veces. Puede parecer que desprecio cualquier forma de vida murciana, pero es todo apariencia.

Parecido real con sus fotos de Tinder: Totalmente igual si se hubiera presentado con su DeLorean a nuestra cita en el año 2005. El caso es que debí haber sospechado del atuendo tan del dos mil cinco que llevaba en sus fotos de Tinder. Pues eso, el chaval ha debido vivir mucho en estos 10 años que han pasado entre sus fotos y el día de la Cita 3.

Parecido real con su descripción de Tinder: Ponía que era guionista, y me lancé al like. A una, que le pierde el cine. Y en efecto, era guionista. De hecho me contó un guión entero que había escrito, pero no os lo puedo trasladar porque me dio un momento de déficit de atención y solo recuerdo decirle “qué interesante” al final y pensar “que no me haga preguntas porfavó”.

Pros:

  • Le gané en una discusión sobre cine que ahora mismo no puedo decir ni de qué iba. Pero me quedé tan a gustico. Me dio la razón.
  • Me enterneció saber que había llegado a Madrid hacía poco porque iba a cumplir su American Dream de trabajar en el cine en la gran capital. 50% La La Land, 50% Didi en Hollywood. Ay, los murcianicos, qué ternura. Más ternura que Paul Newman en bici.
  • Bajó al baño y estuvo sospechosamente mucho tiempo. ¿Caca? You never can tell. Ay, los murcianicos, qué ternura. Más ternura que el supermeneo de los Goonies.

Contras:

  • Tenía un ligero tic, y es que a medida que iba hablando se iba apoyando en la mesa. Primero las manos, luego los brazos, luego la cabeza. Acabó tumbadico encima de la mesa mientras hablaba de sus movidas como si aquello no fuera raro. Y yo así es que no me concentro. He intentado buscar imágenes en Google para usar de ejemplo pero solo salen mujeres sexys tumbadas (¡sorpresa!) y CREEDME que nada que ver.
  • Se le cayó al suelo una cerveza entera y empezó a hiperventilar y a ponerse rojo al nivel de poder forjar hierro en su cara. Podía haber resuelto el incidente con naturalidad, pero hasta el camarero tuvo que venir a decirle que no pasaba nada mientras se agachaba a fregar el suelo con la manica, porque por lo visto no tenían fregonas. El camarero fregando el suelo a un centímetro de nuestros zapatos y mi guionista a punto de implosionar. Aquel momento me pareció que duraba como Boyhood entero pero sin las elipsis.

Silencios incómodos: Nonstop. Como The Artist pero sin música. Se podría decir que el rato que echamos juntos fue en sí un silencio incómodo, incluso hasta cuando hablábamos. No como en Tinder que hablábamos normal. Así que ya sabéis, antes de pensar que vuestro match es por fin el definitivo, os recomiendo conocer en persona, por si no lo teníais pensado hacer. Sorpresas te da la vida. Como el final de Tarde para la Ira.

Atuendo: Nada que reseñar. Todo en orden, todo normal. 7/10 en Filmaffinity.

Remordimientos por emplearle para mi estudio sociológico: Pobrecico mío el murcianico.

Parecido con cualquier hombre de fuera de Tinder: Ahora he entendido por qué los Bajo Ulloa vendieron su goya en un cash converter. Los guionistas son gente especial.

¡Y hasta aquí todo por hoy! ¡Hasta la próxima, lectoras y lectores!

cita tinder 3
Hola pues le gusta mucho el rosbif con patatas, que le sale redondo todo

Deja un comentario que me enamore