Ya llevo dos citas con amantes bandidos del Tinder, y qué decir. Esto me supone un trabajo. No pensé que en la cita dos ya iba a pensar en dejarlo, pero lo asumo. He tenido algún momento de duda. No obstante, tengo que dar gracias a la gente que me quiere y que me apoya para que siga trabajando en este duro y agotador pero gratificante proyecto. No os fallaré, somos compañeros. En fin, a lo que vamos. Continúo mi proyecto 21 Citas de Tinder. Por si no recordáis de qué se trata, aquí podéis indagar en este humilde proyecto y conocer cómo me fue en mi primera cita con Jorge, mi match.

Cita 2/21

No sé ni cómo empezar esta review. Qué percal.

El chaval era (es) de un pueblo lejano. Lejano porque todo lo que supone más de 18 km desde Sol significa lejano. Solo que esta vez era lejano nivel FUERA DE LA COMUNIDAD DE MADRID. Otones de Benjumea, Segovia. LO-CU-RO-TE. Sigo sin saber por qué Tinder me propone hombres de fuera de mi radio de kms, pero está bien, Tinder, tú ganas.

Pues bien, le hice venir a Madrid porque vamos-a-ver-obviamente-no-voy-a-ir-a-tu-pueblo y le esperé en Atocha como quien espera a su amado que vuelve de la guerra al hogar. Solo que tardamos una hora en encontrarnos en los aledaños de la estación porque esa estación es un fucking laberinto por dentro y por fuera para alguien de Madrid, o sea que para alguien de Braojos de la Sierra bastante más.

Así para empezar le llevé al Brillante porque soy una madrileña muy de verdad y me tengo que hacer la madrileña delante de alguien que no es madrileño y se encuentra enfrente de una madrileña muy de verdad. Una y no más, Santo Tomás. Qué timo y cómo repiten los bocatas de calamares esos, que valen como 150€ cada uno y no te dejan sacarlos a la calle. Boikot al Brillante. Además le pareció un caos de bar. Acostumbrado a la partida de dominó de los viejitos de Navalperal de Pinares…

Parecido real con sus fotos de Tinder: 100% igual. Vamos, que en mi vida había visto a alguien tan igual en fotos que en la realidad. Lo único que se diferenciaba es que en la vida real tenía dientes a la vista.

Parecido real con su descripción de Tinder: En su descripción solamente decía que era escritor. Pues bien, 100% cierto también. Tan cierto como que venden su libro en La Casa del Libro y en Amazon. Incluso he visto uno con mis propios ojos. Había quedado con un JODIDO ESCRITOR DE LOS DE VERDAD.

Pros:

  • Cuando digo escritor va con el pack completo. El pack del tormento. Nada como un escritor atormentado para que te saque diversos temas de psicólogo en vuestra primera cita de Tinder juntos. Eso solo puedo ser un pro.
  • Vino desde Villaconejos de Trabaque, y eso es algo que no todo el mundo hace. Además el pobre tenía todos los horarios de Renfe grabados a fuego, pues sabía que perder un tren era perder vida.
  • Le gustó mi gorro de tentáculos morados que no entiendo por qué pero solo le gusta a mis padres.
  • Me contó de qué iba su próxima novela y confieso que me pareció original. Le propuse un montón de ideas innovadoras pero no terminó de verlas, no sé por qué porque tengo un talento innegable.

Contras:

  • Pagué yo la última ronda y tuve que sacar otro par de millones de la hucha de las pensiones española para pagar dos bocatas en el brillante. Así que claramente salí perdiendo en términos micro y macroeconómicos.
  • Literalmente me confesó que no le gusta la luz del día, como a buen escritor atormentado.
  • Casualmente, se encontró a lo que en un principio parecía un amigo y luego resultó ser un enemigo de Castiblanco de Henares. Así en un bar de Madrid, como si fueran millones de vecinos en su pueblo.
    • El amigo se acababa de meter toda la montaña de cocaína de Tony Montana.
    • El amigo le pegó el morreo de su vida a su novieta delante de todo el bar. Pudimos ver los hilillos de babas desde el otro lado.
  • Tardó un segundo en escribirme tras despedirnos.

Silencios incómodos: Ninguno. Como no es de Madrid me vi obligada desde el primer minuto a enseñarle sin parar todo lo que la capital puede ofrecer a un provinciano: BiciMad, el Vips, Kapital, autobuses nocturnos, guiris…

Atuendo: Aquí destaco su dualidad de mente pensante. De cintura para arriba todo correcto, bien, elegante, clásico. De cintura para abajo disaster. Llevaba unas botas de escalar el Everest como estas. Sin exagerar. Le pregunté por ellas y me dijo que quería venir elegante a nuestra cita. Qué ídolo. Yo repetí mi atuendo informal pero bien, válido para cualquier ocasión.

Remordimientos por emplearle para mi estudio sociológico: Un poquito sí. Pero vamos, lo voy superando poco a poco.

Parecido con cualquier hombre de fuera de Tinder: Absolutamente ninguno. Supongo que ser de Alcaudete de la Jara te da otra perspectiva. Y también supongo que no ver la luz del día y tener trastornos de escritor te hace, digamos, especial.

Esta ha sido mi segunda cita. Pero ya no miro atrás, ya solo pienso en la siguiente y en quién será el afortunado.

Por cierto, tengo que deciros que si tenéis cualquier duda, sugerencia o insulto debéis escribidme por la página de Contacto del blog. Tasa 100% de respuesta (me escribió una persona y yo contesté). También podéis seguirme por Facebook o Twitter. Poco a poco amplío la familia de redes sociales.

Y ya sí que sí me despido hasta la siguiente. Amén.

Miguel Tinder Cita
“Hazme reir hasta que me haga pis”  Miguel sabe lo bueno de la vida. ¿Será mi cita 3?

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