Hace poco me escribió un amigo usuario de Tinder y me preguntó cuál era el objetivo de este humilde blog. Literalmente, pero con faltas de ortografía, me dijo: “¿Vas a llegar a alguna parte, en plan blog/historia continua, o vas a ir estirando la cosa hasta que no dé más de sí?”. La respuesta es: ¡tengo un plan! Soy la nueva Samanta Villar de los blogs. Sí, voy a quedar con 21 muchachos de Tinder y voy a contar mis experiencias en público, pero sin dejar de daros útiles consejos entre medias. Así que si yo supero la vergüenza de contarlo, vosotros podéis superar la vergüenza de seguirme, que mucho lector y poco like.

¿Cuál es el objetivo de semejante plan? Pues aparte de conseguir que me llamen guarra, pretendo llegar a la conclusión de saber si los hombres de Tinder se parecen a los de la realidad, y descubrir de qué pie cojean. Y considero que 21 es una muestra aceptable.

Aquí empieza #21citasdeTinder.

Cita 1/21: Jorge.

Pongamos que se llamaba Jorge. Vamos, que se llamaba Jorge.

No fue un match a primera vista, me conquistó más su descripción. No la transcribiré tal cual, pero incluía estas palabras: Gallagher, cejas, cerveza, unicornios

Parecido real con sus fotos de tinder: Bastante fiel a sus fotos, también igual porque me envió 38 selfies antes de quedar y ya me hacía una idea realmente verídica de cómo era el chaval.

Parecido real con su descripción de tinder: 70%. Es cierto que me habló de todo lo que aparece en su descripción, pero su vida se basaba más bien en todo lo que no aparece en ella. Lo de los Gallagher era más una inspiración, y es una pena.

Pros:

  • Afirmaba conocer todos los bares de Lavapiés
  • Pidió Estrella Galicia sin preguntar
  • Nos encontramos a Facu Díaz. Facu Díaz, es la primera vez que te veo fuera del bar donde siempre estás. Estoy sorprendida de que conozcas más.
  • Porque como mi vida de pringada siempre tiene que salir a flote, ese día yo tenía un herpes labial (comunmente llamado calentura, pero igual en el contexto no se iba a entender igual). El chiquillo me dijo que no se me notaba. ¡Gracias, Jorge!
  • Tenía una profunda y a la vez entrañable obsesión por los trenes
  • Al final él pagó la última ronda, o sea que salí ganando yo

Contras:

  • No encontró el bar de Lavapiés que buscaba
  • No conocía a Facu Díaz
  • No pidió tapa con las Estrella Galicia, tuve que ir yo luego a poner una reclamación a la barra
  • Tardó un segundo en escribirme tras despedirnos

Silencios incómodos: Después del primer minuto apenas ninguno. Todo un logro porque soy la peor creadora de conversación de la historia. Si bien es cierto todas las rondas de Estrella Galicia ayudaron.

Atuendo: Diré que iba vestido informal, bastante apropiado. Menos mal, porque en sus selfies llevaba traje. Yo elegí un atuendo informal pero bien, que pienso repetir en las otras 20 citas que me restan.

Remordimientos por emplear a Jorge para mi estudio sociológico: Sí, bastantes, muchos. El chiquín era majo y buena persona. Pero el otro día me dijeron que el periodismo es lo primero, así que no me voy a hundir a la primera de cambio. Sé fuerte, Luis, hacemos lo que podemos.

Parecido con cualquier hombre de fuera de Tinder: Parecido total, podía haber sido una persona normal que no esté en la app. Igual es que tengo que empezar a dar LIKES a hombres con otro perfil para el resto del estudio. Me lo apunto de deberes.

 

Esto es todo por hoy. Espero que os haya servido como lección y que os animéis a seguir mis 21 pasos. Y para despedirme os dejo esta frase del gran Alberto:

Alberto Tinder
“Soy más alto que tú”. Gracias sabio, me gusta tu monopatín.

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